Una profesora de Química quedó involucrada en una polémica luego de desaprobar a una alumna que, según su relato, respondió una evaluación utilizando expresiones vinculadas al lenguaje inclusivo.
La docente explicó que decidió calificar la prueba con un UNE porque consideró que las respuestas no respetaban las normas lingüísticas correspondientes a la materia. Sin embargo, la decisión derivó en un sumario administrativo contra la profesora.
Según contó, el examen consistía en la formación y nomenclatura de compuestos químicos. Para explicar el motivo de su decisión, dio como ejemplo que, en lugar de escribir correctamente “óxido nitroso”, la estudiante habría utilizado una expresión como “oxide nitrose”.
La profesora sostuvo que su decisión estuvo relacionada con la forma en que estaba redactada la respuesta y con los criterios que, a su entender, debían respetarse en una evaluación de Química.
El caso abrió una discusión que excede la calificación de una prueba y pone sobre la mesa el debate acerca del lenguaje inclusivo en las aulas, los criterios de evaluación, la libertad de cátedra y los límites que tienen los docentes al momento de corregir a sus alumnos.
Ahora, el sumario deberá determinar si la actuación de la docente se ajustó a las normas educativas vigentes y si correspondía la calificación aplicada a la estudiante.

