Santiago Cúneo volvió al Partido Justicialista bonaerense, respaldó a Axel Kicillof y, casi en el mismo movimiento, anunció que quiere competir por la Gobernación en 2027.

La escena tiene algo de paradoja: Cúneo reivindica a Kicillof para una eventual carrera presidencial mientras pretende ocupar el sillón que el gobernador dejaría en la Provincia.
Pero hay una pregunta todavía más importante: ¿qué ofrece este nuevo armado que no haya ofrecido ya el peronismo bonaerense?
Porque la Provincia de Buenos Aires no necesita otra temporada de discursos encendidos. Necesita seguridad, infraestructura, servicios públicos que funcionen, escuelas en condiciones, hospitales que respondan y un Estado capaz de estar donde tiene que estar.
Kicillof lleva años al frente de la Provincia y su gestión tiene una enorme cantidad de problemas que no desaparecen porque el gobernador responsabilice al Gobierno nacional por la falta de recursos. El propio Kicillof sostiene que Nación le quitó fondos destinados, entre otras áreas, a seguridad y que reclama esos recursos ante la Corte Suprema.
Recordemos que el gobierno bonaerense destinó 978,9 millones de pesos para comprar 3.000 bicicletas rodado 26. Esta compra se hizo dentro del programa oficial «Pedaleá la Provincia». Al parecer las prioridades no son el hambre ni la inseguridad.
La discusión, entonces, no puede reducirse a “Milei no manda plata”.
Un gobernador debe tener la capacidad de administrar una provincia de casi 18 millones de habitantes. Y cuando un bonaerense tiene miedo de salir a la calle, cuando una familia reclama por una escuela, cuando un barrio espera respuestas o cuando un municipio necesita soluciones, la explicación política no alcanza y mucho menos las promesas vacías.
Y acá aparece Cúneo.
El dirigente construyó buena parte de su identidad pública desde la confrontación y la denuncia. Su discurso contra Milei es durísimo y ha utilizado expresiones extremadamente fuertes para cuestionar al Gobierno nacional.
Pero la pregunta es inevitable:
¿Alcanza con hablar fuerte contra Milei para gobernar la Provincia de Buenos Aires?
Porque denunciar, insultar y señalar al adversario puede generar titulares. Gobernar es otra cosa.
Gobernar implica resolver.
Y si la receta es simplemente reemplazar una retórica confrontativa por otra, la Provincia no cambia: cambia el protagonista del discurso.
KICILLOF Y CÚNEO: DOS CARAS DE UNA MISMA LÓGICA
El problema de fondo no es solamente quién será candidato.
Es una lógica política que durante años convirtió la discusión pública en una pelea permanente entre enemigos.
Milei contra Kicillof.
Kicillof contra Milei.
Cúneo contra Milei.
Ahora Cúneo dentro del PJ y respaldando a Kicillof.
Todos tienen algo para denunciar.
Todos tienen un adversario.
Pero el bonaerense necesita saber quién va a hacerse cargo de lo que falta.
Y ahí es donde la política empieza a quedarse sin respuestas.
Porque la Provincia no se gobierna con frases efectistas.
No se gobierna payando.
Se gobierna administrando recursos, tomando decisiones, dando seguridad, construyendo infraestructura y haciéndose cargo de los resultados.
Incluso los números favorables de homicidios que exhibe Kicillof no eliminan la discusión sobre inseguridad: Chequeado confirmó que las tasas bonaerenses de homicidios de 2020 a 2024 estuvieron entre las más bajas de la serie histórica. Sin embargo todos los días matan a laburantes.
Por eso la crítica seria no necesita negar los datos que favorecen al gobernador.
Necesita preguntar por todo lo demás.
Y eso también debería valer para Cúneo.
Si quiere gobernar Buenos Aires, que deje de decir solamente contra quién está y empiece a explicar qué haría él.
Porque criticar a Milei no convierte automáticamente a nadie en buen gobernador.
Y respaldar a Kicillof tampoco convierte automáticamente a nadie en alternativa.
La Provincia necesita algo bastante más difícil que un discurso encendido:
resultados.
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